Mauricio Velásquez
Ejecutivo Principal de Asesoramiento Técnico en Biodiversidad y Clima en CAF
Latinoamérica y el Caribe albergan algunos de los humedales más extensos y biodiversos del planeta, fundamentales para la regulación hídrica, el clima y la conservación de especies de plantas y animales. Los humedales funcionan como infraestructuras naturales esenciales, regulando el ciclo del agua, mitigando inundaciones y sequías, almacenando carbono y sosteniendo medios de vida locales. Sin embargo, también enfrentan presiones crecientes por el cambio de uso de la tierra, la degradación ambiental y el cambio climático.
Entre los humedales más relevantes de la región están:
- Humedales asociados a la Amazonía, con una biodiversidad absoluta extraordinaria y abarcan aproximadamente 840 000 km², lo que equivale a cerca del 14 % de la superficie total de la cuenca amazónica;
- El Pantanal, el mayor humedal tropical continuo del mundo; Su dinámica de inundaciones sustenta una extraordinaria diversidad de fauna y flora.
- Los humedales del Orinoco (Delta y Llanos del río) cumplen un rol clave en la conectividad entre los Andes, la Amazonía y el Caribe, reforzando su importancia ecológica y biogeográfica.
- Esteros del Iberá, un sistema de gran valor biológico, caracterizado por su hidrología lenta y su mosaico de lagunas, esteros y embalsados flotantes.
- Pantanos de Centla, conforman uno de los humedales más extensos y biodiversos de Mesoamérica, únicos por la convergencia de ríos, marismas y selvas inundables en la planicie costera del Golfo de México.
Estos sistemas sostienen una enorme riqueza biológica compuesta por peces, aves, anfibios, reptiles, mamíferos y plantas, muchos de ellos endémicos o en peligro de extinción.
Pese a su enorme valor ecológico y económico, los humedales latinoamericanos enfrentan amenazas múltiples como:
- Conversión de tierras para la agricultura y ganadería;
- Construcción de infraestructura hidráulica sin planificación ambiental;
- Contaminación por agroquímicos y residuos urbanos;
- Sobreexplotación de aguas subterráneas;
- Cambio climático, que altera patrones de inundación y sequía.
Sin estrategias integradas de conservación y financiamiento sostenible, existe un riesgo real de pérdida funcional de estos ecosistemas en las próximas décadas.
Por esta razón, CAF - banco de desarrollo de América Latina y el Caribe - está incorporando un enfoque ecosistémico que integra la sostenibilidad y protección de biodiversidad en cada una de sus operaciones financieras. El aumento de la resiliencia de los ecosistemas estratégicos es inseparable del desarrollo socioeconómico regional.
CAF se comprometió a que al menos el 40 % de sus aprobaciones para 2026 sean consideradas como financiamiento verde. Este hito se alcanzó de manera anticipada en 2024, y por ello durante la COP30 de Belén, CAF elevó su ambición al comprometer USD 40.000 millones para financiamiento verde en los próximos cinco años y a aumentar el porcentaje de su financiación verde al 50% para el año 2030.
Una parte significativa de estos recursos servirán para conservar los humedales de la región y articular iniciativas entre gobiernos, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
Como ejemplo de operaciones exitosas con humedales, en la ciudad brasileña de Sobral, se instaló el mayor jardín filtrante público en los afluentes del río Acaraú. Estos humedales funcionan como sistemas de purificación con plantas acuáticas y sustratos naturales, mejorando la calidad del agua y facilitando la integración de la biodiversidad local en espacios urbanos.
También mediante un préstamo de USD 13 MM se financió un programa de recuperación de un humedal costero y sistema estuarino “El Estero Salado” de Guayaquil ciudad de aproximadamente 3 millones de habitantes.
En diciembre del año pasado en la 3ª reunión del Consejo del nuevo Fondo del Marco Global para la Biodiversidad (GBFF), se aprobó el proyecto Biomanglar: Empoderamiento de los Territorios Colectivos a través de iniciativas de conservación, uso sostenible y restauración de los manglares para contribuir a la Estrategia Nacional de Biodiversidad de Colombia. El proyecto restaurará los ecosistemas degradados de manglares y mejorará la conectividad ecológica, al tiempo que mejora la gestión de cerca de 620.000 hectáreas de áreas protegidas terrestres y marinas.
Para resolver problemas ambientales se necesitan soluciones financieras. Por ello, CAF actúa como articulador entre los países de la región y el financiamiento verde internacional, facilitando el acceso a cooperaciones técnicas y recursos de inversión orientados a la conservación y gestión sostenible de humedales.
Los instrumentos financieros impulsados por CAF —como líneas de crédito verdes, cooperaciones técnicas, programas y proyectos con enfoque ecosistémico y potenciales innovaciones como bonos verdes o canjes de deuda por naturaleza— contribuyen a:
- Aumentar la escala de inversión en proyectos de conservación;
- Mejorar la planificación ambiental integrada;
- Movilizar capital privado mediante garantías y estructuras mixtas;
- Fortalecer capacidades locales para gestionar recursos naturales.
Estos instrumentos financieros, bien aplicados, son esenciales para enfrentar desafíos complejos como la pérdida de biodiversidad en humedales.
Los humedales latinoamericanos son activos de biodiversidad y desarrollo que no solo sostienen múltiples servicios ecosistémicos, sino que también están profundamente ligados al bienestar de comunidades rurales, indígenas y afrodescendientes. Su protección eficaz demanda cooperación estratégica, financiamiento sostenible y participación multisectorial.
Este 2 de febrero se conmemora el día de los Humedales y queremos aprovechar esta fecha para ratificar el compromiso de CAF en trabajar con nuestros países miembros en la conservación de la biodiversidad de nuestros humedales, que son un patrimonio común y estratégico. Protegerlos es una decisión de desarrollo sostenible, justicia ambiental y seguridad climática para las generaciones presentes y futuras.