
Federico Vignati
Ejecutivo Principal de la Vicepresidencia del Sector Privado en CAF

En 2015, la firma del Acuerdo de París cambió las reglas del juego de la economía mundial. Lo que comenzó como un pacto climático se ha ido consolidando en un nuevo marco de competitividad industrial y, hoy, la agenda climática ya no puede concebirse desde una mirada estrictamente ambiental o de sostenibilidad. Su impacto es directo en los costos de producción, el acceso a financiamiento, la integración en cadenas de valor y las condiciones de acceso a los mercados, todos ellos factores que, en esencia, definen la competitividad de las naciones, así como de las industrias.
El Artículo 2.1(c) del Acuerdo de París marcó el punto crítico al definir que los flujos financieros globales se deberían alinear con un desarrollo resiliente al clima y bajo en carbono. En la medida en que se ejecuta, la política climática se viene traduciendo en un marco creciente de normas, impuestos y regulaciones que integran el costo del carbono en las decisiones económicas.
Los sistemas de precios al carbono, los impuestos directos a las emisiones, el mecanismo de ajuste en frontera de la Unión Europea (CBAM) y la regulación de trazabilidad del EUDR son solo algunas de las señales que confirman cómo el clima deja de ser un asunto ambiental para convertirse en una condición fundamental para la competitividad.
De acuerdo con el reporte State and Trends of Carbon Pricing 2025, cerca del 28% de las emisiones globales ya están cubiertas por instrumentos de precio al carbono, que en 2024 generaron más de 100 mil millones de dólares en ingresos fiscales.
América Latina y el Caribe (ALC) no está al margen de esta tendencia: Colombia y México aplican impuestos al carbono, Chile avanza con un mercado piloto de emisiones y Brasil y Argentina se preparan para incorporar mecanismos similares. Estas medidas funcionan como un ajuste comercial implícito: incluso en ausencia de un impuesto directo, las cadenas de suministro y las compras públicas y privadas ya internalizan progresivamente la huella de carbono.
La tendencia es clara: existe una necesidad de gestionar las emisiones de carbono en el sector privado: medir, gestionar y reportar emisiones ya no es accesorio o una best practice, sino una responsabilidad que gana tracción en el cerne de los modelos de negocios y la estrategia corporativa. El carbono se está consolidando como un nuevo KPI de gestión, al mismo nivel que los indicadores financieros, logísticos o de satisfacción del cliente.
La transición hacia una economía climáticamente inteligente, además de compromisos, también está movilizando crecientes flujos de capital público y privado. En un mundo donde los efectos del cambio climático se hacen cada vez más evidentes, el acceso a financiamiento dependerá cada vez más de la capacidad de demostrar planes de mitigación creíbles, transparencia en la huella de carbono y trazabilidad en las cadenas de valor. Esto abre una oportunidad histórica para canalizar hacia ALC financiamiento climático y desarrollar modelos de negocio con impacto positivo en el clima, como criterio relevante para lograr costos de financiamiento más bajos.
El gran reto es la velocidad. Las regulaciones internacionales avanzan con mayor rapidez de lo que muchas empresas de la región están preparadas para responder. Adaptarse exige desarrollar capacidades técnicas para medir, reportar y reducir emisiones, así como afrontar los costos de transición: inversión en nuevas tecnologías, ajustes en logística, cambios en procesos productivos y sistemas sólidos de monitoreo y verificación. Sin estos avances, el sector privado corre el riesgo de perder acceso a mercados estratégicos, enfrentar barreras comerciales y limitar sus posibilidades de financiamiento.
ALC cuentan con los recursos, el talento y las condiciones para dar este salto, sin embargo, acelerar el ritmo y demostrar que el clima no es un límite al crecimiento empresarial, sino la base para generar nuevas ventajas competitivas que pongan en valor el capital natural de la región.
A través del Observatorio ILACC de Clima y Competitividad de la VSP, informamos al sector privado sobre regulaciones y oportunidades asociadas a estos cambios que afectan el crecimiento sostenible del sector privado.