Más allá del litio y el cobre: ¿qué pasa con los países de América Latina y el Caribe sin minerales críticos?

Fecha artículo: 04 de marzo de 2026

Autor del post - Luisa Rivas

Ejecutiva Principal de la Dirección de Análisis Técnico y Sectorial de CAF

La transición energética global ha ubicado a los minerales críticos en el centro del debate sobre desarrollo, geopolítica y seguridad energética. Minerales como el litio, el cobre, el níquel y el cobalto son esenciales para producir baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y redes eléctricas. En este contexto, América Latina y el Caribe ha emergido como una región estratégica para el suministro de varios de estos recursos, como se describió en el blog El gran potencial de los minerales críticos en América Latina. 

Chile y Perú dominan la producción mundial de cobre, mientras que Argentina, Bolivia y Chile forman el llamado “triángulo del litio”, que alberga algunas de las mayores reservas del mundo. Brasil también posee importantes depósitos de minerales estratégicos como grafito, níquel y tierras raras, además de otros países de la región con potencial geológico relevante.

Una geografía desigual de los minerales críticos en la región

Mientras algunos países concentran grandes reservas probadas, otros prácticamente no participan en la producción o explotación de estos recursos. La siguiente figura ilustra esta concentración.

Figura 1. Distribución relativa de minerales críticos en América Latina. [1]

El mapa muestra que la presencia de minerales críticos se concentra principalmente en Brasil, Chile, Perú y Argentina. En menor medida, algunos países también poseen recursos relevantes, como Colombia, Panamá, Ecuador y Cuba.

Sin embargo, una gran parte de los países de la región tiene una presencia mineral limitada o inexistente en términos de minerales estratégicos para la transición energética.

El riesgo de nuevas asimetrías regionales

Esta concentración, de no atenderse correctamente, podría significar que la transición energética genere nuevas asimetrías económicas dentro de la región. Los países con abundantes recursos minerales tienen la oportunidad de beneficiarse de mayores flujos de inversión extranjera; rentas fiscales asociadas a la minería; una mayor relevancia en las cadenas globales de suministro y nuevas oportunidades industriales asociadas al procesamiento de minerales.

En cambio, los países sin minerales críticos enfrentan un escenario distinto. Para muchos de ellos, la transición energética implicará principalmente importar tecnologías y materiales, como baterías, vehículos eléctricos o infraestructura para energías renovables. Incluso los países con reservas enfrentan este desafío, aunque algunos ya están impulsando industrias dentro de las cadenas de valor de la minería sostenible.

Uruguay y Paraguay, países sin grandes reservas de minerales críticos, pero con energía limpia

El caso de Uruguay y Paraguay ilustra bien que la ausencia de minerales críticos no necesariamente implica quedar al margen de la transición energética. Ambos países carecen de reservas relevantes de minerales estratégicos como litio, cobre o tierras raras, lo que los deja fuera del actual auge global de estos recursos. En consecuencia, no podrán beneficiarse directamente de las rentas extractivas que sí podrían generar países vecinos como Chile, Argentina o Brasil.

Sin embargo, tanto Uruguay como Paraguay cuentan con una ventaja importante: sus matrices eléctricas ya están altamente descarbonizadas.

Uruguay es uno de los países con mayor penetración de energías renovables en el mundo. Más del 90% de su electricidad proviene de fuentes renovables, principalmente energía eólica, hidroeléctrica, biomasa y solar.

Paraguay, por su parte, ha identificado potenciales reservas de minerales (con probabilidad de tener tierras raras, litio y uranio) [2] Sin embargo, aún no es un jugador activo en este sector y mientras comprueba sus reservas, su actual ventaja es que genera prácticamente toda su electricidad a partir de hidroelectricidad, gracias a grandes represas como Itaipú y Yacyretá. Gracias a esta abundancia de energía limpia y de bajo costo, Paraguay podría posicionarse como un destino atractivo para actividades electrointensivas dentro de las cadenas de valor de minerales críticos.

Esto abre oportunidades en áreas como el procesamiento o refinamiento de minerales con energía limpia, manufactura de componentes asociados a tecnologías de transición energética, reciclaje de baterías o servicios tecnológicos y logísticos vinculados al sector minero.

En el caso de Uruguay, además, su consolidado ecosistema de servicios tecnológicos y desarrollo de software, junto con condiciones favorables para la instalación de centros de datos, podría permitirle participar en la creciente digitalización del sector minero. La minería moderna depende cada vez más de análisis de datos, modelado geológico, monitoreo ambiental, trazabilidad de minerales y soluciones basadas en inteligencia artificial, áreas en las que países con capacidades tecnológicas pueden integrarse sin necesidad de contar con recursos minerales propios.

El desafío para los países del Caribe sin minerales críticos

En el Caribe, la mayoría de los países carece de reservas relevantes de minerales críticos. Sin embargo, muchos de ellos poseen abundantes recursos solares y eólicos, lo que podría facilitar la expansión de energías renovables y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. Además, su ubicación geográfica entre América del Norte y del Sur, junto con importantes infraestructuras portuarias y rutas marítimas internacionales, podría posicionarlos como hubs logísticos para el comercio y procesamiento intermedio de minerales.

También, su creciente despliegue de energías renovables y acceso a financiamiento climático internacional podría facilitar el desarrollo de actividades vinculadas a la minería sostenible, como servicios especializados, certificación ambiental, procesamiento de minerales con baja huella de carbono o reciclaje de baterías y materiales críticos. De esta forma, aunque no participen directamente en la extracción, estos países podrían integrarse en segmentos estratégicos de las cadenas de valor de minerales críticos.

Aquí nadie se queda atrás

El desafío no es solo quién posee minerales críticos, sino cómo América Latina y el Caribe logra integrarse en nuevas cadenas de valor asociadas a la transición energética. La integración regional, uno de los objetivos centrales de CAF, será clave para que los beneficios de esta transformación se distribuyan de manera más equitativa entre los países.

El desafío no es solo identificar qué países poseen minerales críticos, sino reconocer las capacidades que cada país puede aportar a las nuevas cadenas de valor de la transición energética.

Figura 2.  Transformación del Mapa de Reservas de Minerales Críticos en el Mapa de Capacidades Productivas en América Latina y el Caribe para la Minería Sostenible y Estratégica. [3]

CAF busca acompañar a todos sus países miembros para que la integración regional sea una realidad, mediante financiamiento, cooperación técnica y fortalecimiento de capacidades e instituciones. De esta manera, CAF contribuye a que la transición energética genere oportunidades para todos y a que ningún país de la región quede atrás, independientemente de si cuenta o no con recursos minerales estratégicos.

 Referencias:

[1] Elaboración propia con datos del U.S. Geological Survey (USGS), Mineral Commodity Summaries (2025).

[2] Código Minero: Paraguay busca atraer inversiones millonarias del mundo con minerales críticos - Forbes Paraguay

[3] Elaboración propia. Nota: Imagen referencial utilizada para ilustrar un mapa de integración regional, sin representar de manera específica las capacidades de cada país.

Luisa Rivas

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Luisa Rivas

Ejecutiva Principal de la Dirección de Análisis Técnico y Sectorial de CAF

Luisa Rivas es Ejecutiva Principal en la Dirección de Análisis Técnico y Sectorial de CAF. Es ingeniera ambiental y MSc. en Ingeniería de la Energía por la Universidad de la República (Uruguay), especialista en energías renovables, con amplia experiencia en el desarrollo de proyectos eólicos, solares, de hidrógeno verde y de amoníaco en América Latina y Estados Unidos. Ha liderado procesos ambientales y regulatorios, así como la articulación institucional para proyectos de gran escala, y ha participado en mesas estratégicas para la formulación de políticas públicas de hidrógeno verde y transición energética en la región. En el ámbito académico, ha publicado investigaciones sobre los impactos ambientales de la energía eólica offshore y del hidrógeno verde, así como sobre el desarrollo de fertilizantes verdes en Uruguay.

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