Sergio Díaz-Granados
Presidente Ejecutivo, CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-
Hace apenas unas semanas, Panamá se convirtió en el epicentro de una conversación crucial. Allí celebramos la segunda edición del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por CAF. Si tuviera que resumir el sentir de los más de 6.600 asistentes de 70 países que participaron en el evento, diría que lo que ocurrió fue algo que la región necesitaba desde hacía varias décadas: dejamos de lado los diagnósticos y las diferencias ideológicas para empezar a construir soluciones de medio y largo plazo a los principales problemas que nos aquejan.
Este dinamismo confirmó algo que a menudo olvidamos: la fuerza de la integración en nuestra región no viene solo de los discursos oficiales, sino de los individuos. Son los emprendedores, los académicos, los líderes sociales y los ciudadanos los verdaderos protagonistas de un proceso que es más fluido y práctico de lo que parece.
Quedó claro que no buscamos una uniformidad de pensamiento. La región es diversa en ideologías y realidades. Lo que construimos en Panamá fue una visión estratégica compartida sobre los grandes ejes que nos unen. Hablamos de corredores bioceánicos inteligentes, de una agenda digital común para garantizar soberanía de datos, y de cómo transformar nuestra potencia en biodiversidad y energías renovables en productos verdes de alto valor. Se trata, en definitiva, de liderar la transición hacia una bioeconomía circular y no solo de exportar materias primas.
Pero también confrontamos nuestras asignaturas pendientes. La desigualdad sigue siendo nuestro talón de Aquiles. Por eso, el diálogo incluyó la necesidad de construir sistemas educativos modernos, cerrar brechas de género y étnicas, y formalizar el empleo. Un crecimiento que no sea inclusivo, simplemente no es sostenible.
Nuestra labor, desde el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, va más allá del financiamiento. Parte de nuestro ADN es crear estos espacios de diálogo y usar nuestro poder de convocatoria para tender puentes. Sabemos que vivimos sobre un terreno fértil, donde las buenas ideas pueden echar raíces fuertes y prosperar.
Por todo ello, el éxito de este segundo Foro es un impulso para seguir adelante. Ya estamos trabajando en la convocatoria para fines de enero de 2027, de nuevo en Panamá. El objetivo es aportar otro granito de arena para construir una región más próspera, justa y sostenible. Una región que, actuando unida y demostrando que es parte de la solución a los problemas globales, logrará por fin sentarse en la mesa donde se toman las decisiones del mundo. La cita, que ya se ha vuelto una cita que vale la pena, está en marcha.