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Modelos de intervención para el desarrollo empresarial de las mujeres22 de enero de 2018 por: Edgar Lara
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La economía tradicional y el orden de género ha provocado que las mujeres empresarias tengan una serie de obstáculos para su desarrollo.

Por una parte,  generalmente su motivación empresarial se basa en la necesidad y no en la oportunidad; los estereotipos de género generan percepciones y limitaciones que ralentizan el crecimiento de sus empresas. Por otra parte, presentan desventajas en cuanto al acceso a servicios financieros, tienen una participación importante en el segmento de la microempresa y en sectores de baja productividad.

Adicionalmente, la división sexual del trabajo conduce a la generación de habilidades diferenciadas que repercuten en una situación de desventajas cuando las mujeres deciden emprender un negocio y acentúa las tensiones entre el hogar y la gestión empresarial. Al mismo tiempo, están más expuestas la violencia de género,  la cual repercute en su productividad.

Para superar los obstáculos que limitan el desarrollo empresarial de las mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) propuso el Modelo de Intervención para el Desarrollo Emprendedor de la Mujeres, que busca el empoderamiento económico de las mujeres y el crecimiento de sus empresas.

Desde CAF –banco de desarrollo de América Latina-, estamos trabajando en este modelo y, como se observa en la figura de abajo, a los ámbitos de intervención que señala el modelo de la OIT hemos incorporado dos más relacionados a los cuidados y la violencia de género. El modelo plantea que para lograr la autonomía económica de la mujer desde una perspectiva empresarial se necesitan intervenciones en diferentes dimensiones que deberán platearse desde un enfoque integral y sistémico, a fin de que las mujeres adquieran las habilidades, herramientas y recursos para desempeñarse en un entorno favorable.

Grafico Blog De Genero

Las intervenciones  en materia de financiamiento buscan superar los sesgos de género en la oferta y la demanda de los servicios financieros que conducen a restricciones en el acceso al crédito, así como a diferencias en términos de montos y tasas.

Para que las mujeres puedan aprovechar al máximo los servicios de desarrollo empresarial es imprescindible evitar la neutralidad de género. Es necesario que los servicios empresariales se adapten a los tiempos y al perfil de las mujeres empresarias para que puedan adquirir las capacidades o conocimientos de gestión empresarial y financieros necesarios que contribuyan a la sostenibilidad de sus negocios.

Incrementar los ingresos de las mujeres requiere propiciar acciones de acceso a mercados que fortalezcan el vínculo de sus empresas con otras y con diferentes mercados. Las estrategias de articulación productivas, como la integración de las empresas de las mujeres a las cadenas de valor, la incorporación de acciones afirmativas en las compras públicas, programas de consolidación de ofertas o ruedas de negocios, entre otros, contribuyen a ampliar el mercado para las empresarias y a la adaptación de sus negocios a las nuevas tendencias y exigencias del mercado.

Las restricciones legales y de género en cuanto al acceso y uso de la propiedad o activos por parte de las mujeres son solo un ejemplo  de los obstáculos para hacer crecer los negocios de las mujeres. Invertir en un entorno de negocios favorable requiere de reformas legales que garanticen la igualdad de oportunidades y corrijan los sesgos de género en el funcionamiento del sistema económico.

El desarrollo de los negocios requiere de una dosis importante de empoderamiento femenino, a través de habilidades para el liderazgo, negociación y toma de decisiones. Por ello es importante que las mujeres tomen conciencia de que mucho de lo que se cree natural en cuanto a lo masculino o femenino son construcciones sociales, por lo que consecuentemente el ejercicio del poder no es de exclusividad de los hombres. En cuanto a los negocios, el acceso al poder y a la toma decisiones permitirá a las mujeres la autonomía suficiente para abrirse campo en los mercados, enfrentar la competencia y evitar episodios de violencia económica o patrimonial.

La división sexual del trabajo ha conducido a que las mujeres carguen mayoritariamente con el trabajo doméstico y de cuidados, lo cual incide en el tiempo dedicado a la gestión del negocio. Por lo tanto la provisión de servicios públicos de cuidados es importante para que las mujeres empresarias puedan invertir más tiempo en sus negocios, en innovación y para el establecimiento de redes y alianzas empresariales; y el fomento de la corresponsabilidad permitirá que las mujeres liberen tiempo del espacio doméstico para el empresarial.

La violencia de género afecta a la salud física y emocional de las mujeres, y eso tiene un impacto en su productividad y desempeño empresarial. Los episodios de violencia económica y patrimonial merman la capacidad de las mujeres de disponer de activos para acceder al financiamiento, así como la disponibilidad de ingresos para reinvertir en el negocio. Por lo tanto, la violencia de género no es un tema ajeno al desarrollo empresarial de la mujer y se deben generar las condiciones para prevenirla y remediarla.

Aunque el foco de atención del modelo es la mujer y su unidad productiva, también es necesario un enfoque sistémico. Para propiciar el desarrollo empresarial de la mujer  son imprescindibles los  cambios en el sistema económico y en el orden de género. Estos implican ajustes en las políticas públicas y las instituciones ante la evidencia de un sujeto económico que no es neutral y homogéneo, por lo que no es posible suponer que hombres y mujer se desempeñan en condiciones de igualdad en el ámbito empresarial.

El modelo requiere de la coordinación y colaboración interinstitucional para asegurar una atención integral a las mujeres empresarias. Si bien las instancias de fomento empresarial y los mecanismos para el adelanto de la mujer tienen un rol protagónico, el despliegue de todas las intervenciones involucra a instituciones procedentes del sector salud, financiero, laboral, educativo y privado.

Edgar LaraEjecutivo de Inclusión y Equidad de Género en CAF