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Buen drenaje urbano, clave para tener ciudades resilientes y competitivas 03 de diciembre de 2018 por: Julio Carrasco
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La icónica canción de Tom Jobim, reconocida como una de las mejores canciones brasileñas de todos los tiempos, habla de una “promesa de vida” a partir de las últimas lluvias de marzo que cierran el verano en el hemisferio sur.

Sin embargo, para los habitantes de São Bernardo do Campo, marzo era un mes de preocupaciones, tránsito caótico y trastornos por inundaciones que ocurrían debido a las lluvias y la carencia de infraestructura que permitiese atenuar la falta de áreas permeables, consecuencia de los mayores niveles de densidad poblacional que la ciudad alcanzó.

En 2015, después de una lluvia intensa que afectó el centro de la ciudad, comerciantes, conductores y peatones, se vieron perjudicados y sorprendidos al ver carros completamente sumergidos por la inundación que se produjo en el Paso Municipal. Afortunadamente, no hubo víctimas fatales, pero sí cuantiosos daños y pérdidas registradas por la Defensa Civil del municipio.

Hacia fines de 2016, CAF aprobó de manera ágil financiamiento para la ejecución de un conjunto de obras estructurales de infraestructura urbana en el municipio (Programa de Infraestructura Urbana de São Bernardo do Campo – PROINFRA), incluyendo financiamiento para la construcción de un sistema de drenaje pluvial en el centro de la ciudad, abarcando también todas las acciones ambientales y de mitigación y/o compensación, conforme lo señalado en el licenciamiento ambiental de las obras.

El sistema se trata de la obra más importante de control de inundaciones en espacio urbano de Brasil. La solución adoptada involucra la construcción de un reservorio subterráneo con capacidad de 220 millones de litros donde antes se encontraba la explanada y estacionamiento del Paso Municipal –sede del ejecutivo municipal–, obras de microdrenaje, además de la construcción de una galería para desviar el arroyo de Los Niños, previamente canalizado por la Municipalidad de São Bernardo do Campo. 

El sistema, cuya entrega está prevista para agosto de 2020, opera evitando inundaciones en el centro de la ciudad al desviar el caudal de lluvia acumulado en el arroyo de Los Niños a partir de una galería de interconexión próxima a la Avenida Prestes Maia, desde donde el caudal es derivado a través de un túnel de 1 km de extensión y 6,2 metros de diámetro que conecta con el reservorio del Paso Municipal. Desde allí, cuando el reservorio de aproximadamente 7 pisos de altura alcance una cierta cota de capacidad, el agua será bombeada a través de una galería aguas abajo hasta el arroyo de Los Niños, en el límite con el municipio de Santo André.

Además de la complejidad de la solución adoptada, otro aspecto interesante está relacionado con la cobertura del reservorio que será ejecutado a partir de estructuras pre-moldadas que soportarán un conjunto de intervenciones de paisajismo previstas en el proyecto. Es decir que, la población ganará además un espacio verde de ocio y recreación cerca de las principales avenidas en pleno centro de la ciudad, con significativo aporte para el control de la polución acústica.

No obstante, la ejecución de obras de este porte no resulta sencilla. Dada la magnitud de las intervenciones, durante la ejecución se presentaron diferentes desafíos, siendo el principal de ellos el hecho de que las obras transcurren en un medio urbano, atravesando avenidas que cumplen una función central para facilitar la movilidad y logística urbana de São Bernardo do Campo. Para ello, el equipo de la Unidad de Gestión del Programa desarrolló un esquema de monitoreo permanente que involucra al Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad de São Paulo (USP), a fin de identificar y actuar oportunamente para mitigar riesgos potenciales que puedan derivar en trastornos para la población.

La construcción del sistema, que permitirá a partir del modelaje realizado atenuar los efectos de lluvias de hasta 80 milímetros en dos horas continuas, se encuentra en su fase final constituyendo una obra simbólica para la ingeniería brasileña y para CAF, pero fundamentalmente para los São-Bernardenses que verán en poco tiempo como después del caos viene la calma y las aguas de marzo que cierran el verano se convierten en “promesa de vida” para su desarrollo.

Julio Carrasco Ejecutivo Principal Dirección de Evaluación de Impacto en CAF