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Acciones para una inclusión financiera con perspectiva de género14 de julio de 2017 por: Edgar Lara
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Diversos estudios revelan que las mujeres se encuentran en una posición de desventaja respecto a los hombres en cuanto al acceso, conocimiento y usos de los servicios y productos financieros.

Esta situación ha conducido a que organismos multilaterales como CAF hayan situado a la inclusión financiera de las mujeres entre las prioridades de la agenda para el desarrollo y la igualdad de género, con la finalidad de encontrar soluciones que contribuyan a una mayor autonomía económica de las mujeres a través del financiamiento.

Como en todos los ámbitos, las acciones a aplicar son muy diversas y para su diseño es importante tener presente el contexto y las características de las mujeres. A continuación se expone una serie de medidas que pueden favorecer la inclusión financiera de las mujeres:

  • Productos financieros: se requiere generar productos financieros que permitan hacer crecer y mejorar la productividad de las empresas o emprendimientos de las mujeres, especialmente, que faciliten el tránsito de la microempresa a otros segmentos empresariales con base a oportunidades de mercado. Es necesario el diseño o ajuste de los productos/servicios financieros según el tamaño de las empresas y considerando las cuestiones de género en aspectos tales como las propiedad, garantías, accionistas, fuerza de trabajo y clientela; asimismo, es importante generar productos financieros que permitan cerrar la deuda que las mujeres tienen en el sector financiero no regulado cuyos costos de financiamiento suelen ser mayores al regulado.

    Los productos de crédito, ahorro, seguros, medios de pago, fondos de garantías, arriendo oleasing, factoraje y capital de riesgo deberán evaluarse desde una perspectiva de género de tal manera que sean factibles para el uso de las mujeres. El análisis de género de la cartera de créditos es fundamental para que las instituciones financieras puedan mejorar las condiciones de financiamiento para mujeres, la integridad financiera podría considerarse como un criterio determinante para reducir las percepciones de riesgo de las instituciones sobre las mujeres.
  • Sistema de indicadores: un paso importante para el diseño de las políticas o medidas para una inclusión financiera con perspectiva de género reside en que los entes supervisores y reguladores del sector financiero implementen sistemas de indicadores de género que permitan generar conclusiones sobre el comportamiento de los hombres y mujeres en cuanto al uso de los diversos productos o servicios financieros, y a la vez generar los ajustes que se consideren necesarios para eliminar cualquier sesgos de género.
  • Financiamiento de segundo piso: la banca multilateral de desarrollo, así como los bancos de desarrollo, tienen la posibilidad de crear fondos especializados de segundo piso a instituciones financieras interesadas en ampliar el financiamiento a las mujeres o a empresas que promocionan la igualdad de género. La banca tendrá que evaluar las condiciones especiales (tasa de interés, plazos, comisiones, garantías u otro criterio de colocación) con respecto a la media del mercado a fin de incidir en el uso de los fondos por parte de las instituciones de primer piso o intermediarios financieros.

    Adicional a la creación de fondos especiales para las mujeres o con propósitos de igualdad de género, la banca de desarrollo tiene la alternativa de incorporar acciones afirmativas en las líneas de crédito sectoriales de segundo piso, éstas pueden ser desde el establecimiento de un determinado porcentaje de recursos para mujeres o proyectos con enfoque de género hasta la flexibilización gradual de las condiciones de la línea de crédito a las entidades financieras.
  • Servicios de Desarrollo Empresarial(SDE): la articulación de los servicios financieros con los SDE es vital para la certeza de las instituciones financieras sobre el uso de los recursos otorgados. Algunos países han avanzado en el establecimiento de ventanillas de empresarialidad femenina para una atención especializada a las mujeres dentro de sus modelos de provisión de SDE con vinculaciones al sistema financiero. Muchas instituciones de microfinanzas son proveedoras de ambos servicios a fin de minimizar los riesgos y prestar una atención integral a la clientela; no obstante, esto acarrea un incremento de los costos de los servicios financieros, por lo que se sugiere que las instituciones financieras se apoyen en las instancias de fomento de la micro, pequeña y mediana empresa las cuales lideran e implementan los programas de prestación de los SDE. 
  • Educación financiera: las mujeres con respecto a los hombres tienen menores conocimientos o entendimiento sobre información, conceptos o herramientas de utilidad para el acceso, elección y uso de los productos/servicios financieros, por tanto, fomentar las competencias financieras de las mujeres es un reto para la política pública y una necesidad del sistema financiero para disponer de una clientela con una cultura financiera que minimice sus niveles de riesgo y fomente la competencia. Si bien las intervenciones pueden ser a diferentes niveles, es necesario sentar la base en la educación primaria y secundaria, lo cual implica un ajuste curricular y la formación docente en educación financiera con perspectiva de género.

    El abordaje de las normas socioculturales en el ámbito de la familia, la pareja, y la comunidad que limitan a las mujeres el uso de los productos y servicios financieros constituye otro eje de trabajo fundamental dentro de los programas de educación financiera, implica no solo involucrar a las mujeres como destinatarias de estos programas, el trabajo con los hombres también es necesario dada las relaciones de poder dentro de los hogares o familias.

Es una condición impulsar la implementación de las medidas de manera integral con el propósito de potenciar los impactos en las mujeres y en el sector financiero. La mejora en los sistemas de información no solo permitiría mejorar los marcos legales sino también innovar en productos y servicios y caracterizar a la clientela femenina para su pertinente atención según el segmento empresarial y las necesidades de consumo y de crecimiento de sus empresas o emprendimientos.

Una sólida relación entre los proveedores de servicios financiero con los SDE permitiría minimizar los niveles de riesgo en el uso de los recursos y flexibilizar las condiciones del crédito para las mujeres; los fondos de segundo piso con productos y servicios financieros idóneos articulados a una estrategia de educación financiera que desmonte patrones socioculturales contrarios a la igualdad, tendría impactos positivos en cuanto a aumentar la cobertura del financiamiento a las mujeres.

Edgar LaraEjecutivo de Inclusión y Equidad de Género en CAF