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Cómo reducir el impacto ambiental negativo de las obras de infraestructura 04 de septiembre de 2017 por: Cecilia Guerra
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Uno de los primeros pasos al  planificar la ejecución de una obra es cumplir con las normativas ambientales de cada país, definir el potencial impacto negativo que esta pueda tener y las acciones necesarias para mitigarlo o compensarlo. 

Estas prioridades implican ajustes en los presupuestos de las obras porque es necesario cuantificar económicamente éstas acciones, incluirlas, ejecutarlas y monitorearlas en cada etapa y, en caso de que existan contingencias, atenderlas. Por ejemplo, si hay supresión o poda de árboles, la medida sería la siembra de especies nativas en número superior al número de árboles o el tamaño del área talada y la recuperación de ambiental del área degradada, además de la ejecución de las medidas de control de erosión para evitar la sedimentación en cuerpos hídricos, o el efectivo manejo de desechos sólidos y líquidos, control de ruido y emisiones, entre otras.

En cuanto a las operaciones de los bancos de desarrollo, es necesario identificar acciones en las operaciones permitan aplicar los criterios consensuados con el Club de Bancos de Desarrollo para determinar si un proyecto califica como negocio verde. Para CAF, una operación califica como "negocio verde" cuando la totalidad o un componente de la misma, cumple con una o más de las siguientes premisas:

  • reduce las emisiones de GEI; 
  • remueve GEI de la atmósfera 
  • promueve resiliencia al clima; 
  • propicia el uso eficiente de recursos; 
  • valoriza servicios ecológicos; y 
  • realza los valores culturales y sociales ancestrales.

En ese sentido, se aplica el concepto de mitigación al cambio climático, que se refiere a la reducción de emisiones de GEI como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), y otros, que causan cambios en el clima.

Con la adopción temprana de medidas de mitigación al cambio climático es posible romper la dependencia de las infraestructuras en la utilización de carbono de forma intensiva, reduciendo el riesgo de agravamiento de las repercusiones del cambio climático y se determinarán en gran medida las oportunidades de alcanzar niveles de emisiones inferiores.

Desde CAF estamos realizando ingentes esfuerzos para contribuir al desarrollo sostenible de los países y para reducir las contribuciones de GEI.

En este sentido, CAF eligió algunas ciudades de la región que, en su momento, presentaban las características necesarias para la implantación de la referida política y la realización de proyectos y programas que tuviesen la capacidad de cambiar éstas ciudades de forma sistemática y holística, en atención al crecimiento económico y desarrollo social, considerando el cambio climático, con una propuesta de desarrollo integrado y sostenible con mayor participación local de las comunidades. Fortaleza, Quito, La Paz, Lima, Guayaquil, Recife, entre otras, son las ciudades que han calculado su huella de carbono.

Adicionalmente, hemos elaborado una herramienta eficaz, eficiente y precisa que permita calcular la huella de carbono de cualquier proyecto para evaluar su impacto sobre el cambio climático. Esta herramienta, inspirada en el balance de carbono (Bilan Carbone®[1] de la Agencia del Medio Ambiente y la Energía - ADEME) de un proyecto, consiste en registrar los datos físicos relativos a la actividad del proyecto  e incluirlos en la hoja de cálculo que indicará directamente las emisiones correspondientes en CO2 equivalente tanto en la fase de construcción (deforestación; materiales de construcción y consumo de energía), como en la de operación (consumo de electricidad y de calor; otras emisiones generadas por usos no energéticos o compra de bienes y servicios) y fin de la vida.

Si las emisiones producidas tras la puesta en marcha del proyecto son inferiores a las de la   situación previa  al  proyecto  se  tratará  de  un  proyecto  de  tipo "climático".  Si  fueran superiores a las de la  situación previa  (por  ejemplo  tras  un aumento  de  la  capacidad  de  producción  al  mismo  tiempo)  no  se  trataría  de un  proyecto  climático.  Por el contrario, si la intensidad del carbono se redujera, se trataría de un proyecto de "tecnología limpia".

En el caso de Proyectos financiados por CAF, un cálculo preliminar de huella de carbono del Programa DRENURB en Fortaleza fue de 216,253 tCO2e, con lo cual el programa llevó a un aumento de las emisiones de GEI. Para mitigar estas emisiones se está realizando un acompañamiento más próximo a nivel ambiental a través de la implementación de los Ecopuntos para la colecta de basura, que serán objeto del financiamiento de CAF, considerados en el nuevo modelo de acción del Plan de Manejo de Residuos Sólidos como una medida asociada a la reducción de los GEI de la ciudad y la implementación del Plan de Arborización.

Cecilia GuerraEjecutiva Principal de Ambiente y Cambio Climático en CAF