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Ciudades y cambio climático 18 de julio de 2017 por: Martha Castillo
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Con el 80% de su población viviendo en ciudades,  América Latina es una región fundamentalmente urbana. De hecho, entre las 20 ciudades del mundo con más de 10 millones de habitantes, cuatro son latinoamericanas, y de las 414 ciudades con más de un millón de habitantes, 55 pertenecen a región.

De otro lado,  el 55% del PIB regional se genera en las ciudades y se espera que un 80% del crecimiento futuro se origine en los centros urbanos. Paralelamente a este crecimiento, persisten problemas de pobreza y desigualdad que se verán potencialmente acentuados por los impactos del cambio climático.

Más de cuarenta años después de la primera Cumbre de la Tierra (Estocolmo, 1972), se hacen evidentes los avances en la conciencia de las relaciones entre las ciudades y el medio ambiente. Muchas ciudades cuentan con prometedoras iniciativas en temas como conservación de áreas ambientales estratégicas, reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), recuperación de ríos y mejoras en la calidad del aire, entre muchos otros. Pero a pesar de estos avances, uno de los principales retos que actualmente enfrentan las ciudades es el relacionado con el cambio climático, tanto desde el ámbito de mitigación como de adaptación.

De acuerdo con el IPCC, inevitablemente al menos en la primera parte del siglo se presentarán aumentos en la temperatura, lo cual,  según informe de CEPAL, para América Latina se traduce en que el cambio climático es uno de los riesgos más relevantes que se enfrenta, junto con sostenibilidad del boom de crecimiento económico los últimos años basado en el  uso intensivo de los recursos naturales, un estilo de crecimiento con altas demandas en insumos, energía, materias primas y alimentos, aunado al riesgo social asociado a que una parte significativa de la población se encuentra marginalmente encima de la línea de pobreza.  Estos riesgos suponen un  contexto en el cual cualquier shock económico o climático puede llevar de regreso a la población a la situación de pobreza inicial y, en consecuencia, un potencial retroceso en el desarrollo alcanzado por la región.  

De acuerdo a un informe de CEPAL, América Latina deberá, durante la primera parte de este siglo, enfrentar diversos riesgos en donde destacan:

  • En primer lugar, la sostenibilidad de un boom de crecimiento económico apoyado en un uso intensivo de los recursos naturales. 
  • En segundo lugar, existe el riesgo de un estilo de crecimiento con demandas crecientes de insumos, energía, materias primas y alimentos; ello limita y dificulta el tránsito de economías de ingreso medio como la  mayoría de América Latina al nivel de ingreso alto. 
  • En tercer lugar, existe el riesgo social como consecuencia de que una parte significativa de la población se ubica en menos de 1.8  ingresos por arriba de la línea de pobreza; de este modo, cualquier shock económico o climático (eventos extremos) puede regresar a las condiciones de pobreza iniciales a una parte significativa de la población.  
  • En cuarto lugar, existe el riesgo del cambio climático.  La evidencia disponible sugiere que, por lo menos para la primera parte de este siglo, es inevitable un aumento de la temperatura.

En este sentido, resulta fundamental desarrollar estrategias y acciones concretas que enfrenten eficientemente los impactos del cambio climático en América Latina.

Las ciudades presentan muchos de los mismos obstáculos encontrados a nivel nacional: presupuestos limitados, rating de financiamiento bajo, procedimientos administrativos complejos, y por consiguiente altos costos de transacción y largos plazos de entrega, y en algunos casos falta de transparencia y credibilidad de las instituciones relevantes.

En algunos los retos son más exclusivos al nivel municipal, como por ejemplo, superposición de jurisdicciones, falta de conocimiento sobre financiamiento climático, falta de calificación crediticia y limitaciones de presupuesto, los enfoques de mercado no suelen considerar las acciones de mitigación sectorial, complejidad de los procedimientos administrativos y mandatos políticos muy cortos.

Otra característica de la mayor parte de las ciudades es la ausencia de reglamentación en el proceso de expansión de las zonas urbanas, lo que permite que grupos poblaciones más pobres se localicen en zonas de riesgo alto, como llanuras aluviales y laderas propensas a deslizamientos.  Además, la falta de control de esta urbanización descontrolada significó que dichas zonas carecieran de infraestructura de servicios públicos, acrecentando los riesgos a la salud para los residentes, ya de por sí en condición de vulnerabilidad en razón de su situación socioeconómica.

En este contexto, las instituciones multilaterales y regionales están llamadas a desempeñar un importante rol de fortalecimiento de capacidades nacionales y locales a través del apoyo financiero y técnico que prestan a los países, además de facilitar los procesos de aprendizaje a partir de las experiencias y lecciones aprendidas de otros países, la cual busca sumarse a los esfuerzos de la región para migrar a economías bajas en carbono y resilentes al cambio climático,  propiciando el desarrollo sostenible a nivel urbano en este caso, además de la integración de la región latinoamericana. 

 

Martha CastilloEjecutiva Principal de Cambio Climático en CAF