1968–1969 | Surgimiento y fundación
CAF surge a finales de la década de los sesenta en un momento clave para América Latina, marcado por la búsqueda de modelos de desarrollo más integrados, autónomos y sostenibles. En ese contexto, los países andinos impulsaron una visión compartida orientada a fortalecer la cooperación económica, dinamizar el comercio intrarregional y cerrar brechas estructurales mediante inversiones estratégicas. La creación de un organismo financiero propio respondía a la necesidad de contar con herramientas más ágiles y alineadas con las prioridades de la región.
Este proceso tiene sus antecedentes en los esfuerzos de concertación política y económica promovidos desde mediados de la década, que sentaron las bases para una integración más profunda entre los países andinos. Como resultado, en 1968 se firma el Convenio Constitutivo de CAF, que establece su estructura institucional, su modelo de gobernanza y su propósito fundamental: canalizar recursos hacia proyectos que impulsen el desarrollo productivo y la integración regional.
Un año más tarde, en 1969, la suscripción del Acuerdo de Cartagena consolida este esfuerzo, dando origen al Grupo Andino y definiendo un marco de integración económica más amplio. En este esquema, CAF asume un rol estratégico como brazo financiero del proceso, con el mandato de apoyar iniciativas que fortalezcan la conectividad, la complementariedad productiva y el crecimiento equilibrado de los países miembros.
Desde su concepción, CAF fue diseñada como una institución con una visión de largo plazo, orientada no solo a financiar proyectos, sino a articular esfuerzos regionales, movilizar recursos y contribuir a la construcción de una arquitectura financiera propia para América Latina. Este enfoque, centrado en la integración y el desarrollo, marcaría su evolución en las décadas siguientes y sentaría las bases de su consolidación como un actor clave en la región.