1970–1981 | Primeros años
Durante la década de los setenta, CAF pasó de ser una iniciativa institucional a consolidarse como un actor operativo en el financiamiento del desarrollo regional. En 1970 inició formalmente sus actividades con sede en Caracas y celebró su Primera Asamblea de Accionistas, dando comienzo a una etapa marcada por la construcción de capacidades técnicas, financieras y operativas.
En estos primeros años, la institución comenzó a canalizar recursos hacia proyectos productivos y de infraestructura en los países miembros, priorizando iniciativas que contribuyeran a fortalecer la integración física y económica de la región. Los primeros financiamientos estuvieron orientados a sectores clave como la industria, la agricultura y el transporte, incluyendo obras que mejoraban la conectividad entre países y dinamizaban el comercio intrarregional.
Paralelamente, CAF desarrolló instrumentos innovadores para su época, como el Sistema Andino de Financiamiento del Comercio (SAFICO), que permitió facilitar operaciones comerciales entre los países miembros y fortalecer los flujos intrarregionales. Este tipo de mecanismos reflejaba una visión integral del desarrollo, en la que el financiamiento no solo impulsaba proyectos, sino que también contribuía a crear condiciones para una mayor integración económica.
En el plano financiero, la institución avanzó en la construcción de su credibilidad y sostenibilidad. Durante este período, CAF logró acceder progresivamente a la banca internacional mediante operaciones sindicadas, sentando las bases de su relación con los mercados de capitales. Asimismo, alcanzó sus primeros resultados positivos, consolidando un modelo de gestión prudente y eficiente que le permitió ampliar su capacidad de financiamiento.
Hacia el cierre de esta etapa, CAF ya se perfilaba como una institución sólida y confiable dentro del sistema financiero regional, con una cartera de operaciones en crecimiento y un rol cada vez más relevante en el acompañamiento de los países andinos. Estos primeros años fueron determinantes para establecer su identidad como banco de desarrollo orientado a la integración, sentando las bases de su expansión y transformación en las décadas siguientes.