Comercio intrarregional, una prioridad para la reactivación económica

22 de marzo de 2022

Visiones del Desarrollo es una sección promovida por CAF -banco de desarrollo de América Latina- que analiza los principales temas del desarrollo de la región. Los artículos que contiene se publican simultáneamente en los principales medios de América Latina.

Comercio intrarregional, una prioridad para la reactivación económica
Relacionado
Infraestructura y facilitación del comercio, entre los desafíos para aumentar la inserción internacional de las empresas paraguayas +ver más
Relacionado
Uruguay, entre los países que más promueven la integración regional +ver más

El crecimiento económico generado por mejores prácticas comerciales, implementadas desde 1990, permitió que más de 1.000 millones de personas salieran de la pobreza, según estimaciones del Banco Mundial. Sus investigaciones recientes muestran que el comercio ha impulsado los ingresos en un 24% a nivel mundial desde 1990, y en un 50% en el caso del 40% más pobre de la población. Es por ello, que en los manuales de reactivación económica y social hay un capítulo especial para el comercio.

En las últimas décadas, los países de América Latina impulsaron distintas medidas para promover el comercio tanto regional como global. Estas políticas se reflejaron en caídas significativas de los aranceles aplicados al comercio exterior pasando en la región de 12 a 7%, que tuvieron como contrapartida un aumento en la inversión y el crecimiento económico.

Sin embargo, el intercambio intrarregional se mantuvo estancado. Este se mantiene en torno al 15% del total de las exportaciones desde mediados de la década de los noventa, con escasa variación a lo largo del tiempo, según el Reporte de Economía y Desarrollo (RED2021) de CAF -banco de desarrollo de América Latina, titulado: “Caminos para la Integración: Facilitación del Comercio, Infraestructura y Cadenas Globales de Valor”. En contraste, en Europa el comercio intrarregional tiene valores cercanos al 60% del total, mientras que en América del Norte llega al 45% y en el Este y Sudeste de Asia al 35%.

“El 2022 será nuevamente un año con desafíos diversos, traídos por los cambios climáticos que afectan a nuestros países como la sequía, la crisis logística, el endurecimiento de las condiciones externas y el menor margen de maniobra fiscal, por lo que se requerirían una vez más acciones decididas, coordinadas y la toma de oportunidades que puedan darse dentro del impulso de la integración regional e inserción internacional”, afirmó el ministro de Hacienda de Paraguay, Óscar Llamosas, durante la presentación del RED2021 en Asunción.

Paraguay reconoce la importancia del comercio para la reactivación económica y social y como una pieza fundamental para impulsar el desarrollo, con iniciativas en materia de infraestructura como el proyecto Corredor Bioceánico, que transformará la Región Occidental en un centro logístico internacional al constituirse en el paso más corto entre el puerto chileno sobre el océano Pacífico y el puerto brasilero sobre el océano Atlántico.

El RED2021 propone trabajar en tres pilares: la facilitación del comercio, la infraestructura de transporte e interconexión eléctrica, y la armonización y simplificación de regulaciones para promover la integración productiva y la participación de las empresas en cadenas regionales y globales de valor, como por ejemplo las normas de origen.

“Somos el banco de la reactivación económica, así que seguiremos apoyando la integración regional a través del comercio. Vamos a trabajar más en infraestructura integral sostenible tanto en materia vial como energética y digital; queremos promover el comercio fronterizo y el turismo intrarregional con una agenda renovada en cambio climático y biodiversidad; y finalmente el desarrollo de un mercado único digital en América Latina y el Caribe”, afirmó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.

Las cadenas regionales y globales de valor son una herramienta estratégica que América Latina y el Caribe pueden fortalecer para aumentar su presencia en el comercio internacional, especialmente después de las oportunidades identificadas con la crisis en las cadenas de suministros y logística que generó la pandemia. En este sentido, un estudio de la Comunidad Andina (CAN) permitió identificar tres cadenas con potencial para incentivar su integración productiva: alimentos procesados para animales, productos químicos (cosméticos, productos de aseo, plaguicidas y otros de uso agropecuario) y servicios de informática.

“Estamos en un momento que exige asumir los desafíos que tenemos por delante para volver a tener confianza en el futuro, enfrentar la desigualdad e implementar políticas coordinadas entre los países con el apoyo de instituciones como CAF”, señaló el secretario general de la Comunidad Andina, Jorge Hernando Pedraza.

El capítulo del comercio está escrito en el manual y hay un consenso en su relevancia para mejorar el bienestar de la población y la productividad de los países. También hay voluntad para trabajar en conjunto entre gobiernos, sector privado y organismos multilaterales para pasar de la teoría a la acción. Si se aprovecha esta oportunidad, se podrá decir en un par de décadas con orgullo que otros 1.000 millones de personas salieron de la pobreza gracias al comercio.